“Mujeres que cantan para salvarse, que cantan aprendizajes, que cantan luchas, que cantan para seguir despertando, para concretar su transformación, para curarse, para alimentarse y acompañarse unas a otras... Ofrecen su voz para sanar su interior”.

Así definen Carla Díaz, Ana Silvia Quinteros, Nesh Philip y Luciana Morales a “Historia de una mujer desnuda”, la obra que presentarán esta noche a las 22 en La Gloriosa (San Luis 836), en versión y dirección de César Romero. El montaje responde a una creación coral con actuación y canciones, en el marco de un ritual lunar con elementos oníricos y trascendentes.

El proyecto surgió a partir de la invitación a participar del primer encuentro “De la idea a la puesta. Bi-Festival Autoras del NEA”, que se realizó en Chaco y en Misiones. “Enviaron varias obras -recuerda Romero-, entre las que estaba este texto de la correntina Sonia Tiranti que versioné, un viaje sin lugar ni tiempo real, en el que plantea la violencia del vacío en el cuerpo, como también en el alma de la Mujer Tierra. Fue un desafío materializar en escena sus palabras, junto con lo que implicó volver a reencontrarnos en un espacio de investigación que abría varias puertas del deseo”.

El director y las cantactrices (como las define) se habían convocado a trabajar juntos antes de la pandemia, pero sin una obra en especial. La llegada de “Historia...” los articuló en ese sentido, con trabajos en el jardín de Casa Luján. “La belleza y el nacimiento fueron conceptos fundantes de los rituales lunares que presentan estas mujeres, que se despojan de su alma, vacían su cuerpo, se coronan entre ellas para salvarse, entregan sus voces para ayudarse a reconstruirse, como la tierra que somos. Cada espectador tendrá reacciones y recuerdos diferentes según lo que va a vivir, ver y sentir”, describe.

El estreno nacional fue en septiembre en el Chaco, y esta noche será el debut local. “La experiencia fue un éxito, nos encontramos con un público muy cálido y amoroso, fuimos muy bien tratadas y contenidas -relatan las protagonistas-. La unión que existe entre los teatristas del lugar y su compañerismo son para destacar. Las ganas de ver, hacer y hablar de teatro que existe en el NEA es para celebrar, fue una experiencia mágica y revitalizadora en medio de esta emergencia sanitaria”.

“Entregamos el cuerpo para representar todo aquello que nos ha quedado como marca en la piel como personas atravesadas por una cultura y un contexto que le pone nombre a la identidad genérica. Esperamos que, por un momento, se pueda manifestar a través de nosotras todo lo que cada uno necesite pedir al universo, que mediante el espejo se purguen los más íntimos miedos y los demonios más grandes para que todos podamos volver a encontrarnos con uno mismo”, concluyen.